Heinrich Heine

 

CAPUT XXI del libro

Alemania, un cuento de invierno”

 

La ciudad quemada en su mitad,

va siendo lentamente levantada;

como un perrito medio esquilado,

Hamburgo parece desconsolada.

 

Incluso echo de menos sólo con dolor

algunas calles del callejero,

dónde está aquella casa donde besé,

del amor los besos primeros?

 

¿Dónde está la imprenta donde las

“Imágenes de viaje” imprimiera?

¿Dónde el Austerkeller, donde yo

me he comido las ostras primeras?

 

¿Y adónde se ha ido el Dreckwall?

¡Lo puedo buscar inútilmente!  

¿Dónde el pabellón en que me comí

más de un pastel gustosamente?

 

¿Dónde el Ayuntamiento, donde han

regido ciudadanía y senado?

¡Presa de las llamas! Las llamas no han

dejado ileso lo más sagrado.

 

La gente suspiraba de miedo aún

y con rostro temible,

me contaron de ese incendio fatal

la historia terrible.

 

«¡Ardió en todas las esquinas a la vez.

Se veía humo y llamas solamente!

Las torres de la iglesia en llamas sin fe

se derrumbaron con ruido ingente.

 

La antigua bolsa quemada quedó,

donde nuestros padres pasearon

y entre sí durante siglos lo más

honrado posible negociaron. 

 

¡El banco, el alma de plata de la ciudad,

y los libros donde está anotado

el valor bancario de cada hombre, a Dios

gracias se nos han conservado!

 

¡Gracias a Dios! Se hizo colecta en

las más lejanas naciones -

un buen negocio – la colecta alcanzó

cerca de los ocho millones.

 

De todos los países el dinero fluyó

a nuestras abiertas manos,

también aceptamos vituallas y

ninguna donación rechazamos.

 

¡Nos enviaron ropa y camas, también

pan, carne y sopas!

El rey de Prusia quería además

enviarnos sus tropas.

 

Compensado fue el daño material,

eso valorar se podía -

¡pero el terror, nuestro terror

nadie lo remediaría!»

 

Animoso dije: « Querida gente,

no debéis lamentaros ni sollozar,

fue Troja una ciudad mejor

y se tuvo sin embargo que quemar.

 

Animoso dije: ni llorar ni sollozar

debéis querida gente,

sin duda fue Troya un ciudad  mejor

y sucumbió ardiente.

Vuestras casas volved a construir

y secad vuestros charcos,

daos unas mejores leyes y

mangueras de mejores arcos.

 

En vuestra sopa de tortuga falsa no echad

demasiada pimienta de Cayena,

cocidas tan grasientas con las escamas, no

os son vuestras carpas buenas.

 

Los callos de ternera no os dañan,

pero de la astucia no en balde

libraos del pájaro que pone su

huevo en la peluca del alcalde.

 

Quién es ese pájaro fatal,

decíroslo es tiempo perdido -

si pienso en él se revuelve

en mi estómago lo comido.»

 

 

GEORG TRAKL

 

EL SUEÑO

Segunda versión

 

¡Malditos oscuros venenos,

blanco sueño!

Este jardín extravagante

de árboles crepusculares

lleno de serpientes, mariposas nocturnas,

arañas, murciélagos.

¡Forastero! Tu sombra perdida

en el arrebol de la tarde,

un tenebroso corsario

en la mar amarga del desconsuelo.

Revuelan blancas aves en la linde de la noche

sobre ciudades de acero

que se derrumban

 

 

CREPÚSCULO OCCIDENTAL

 

Un grito de fauno entre chispas saltando,

en el parque espuman en luz las cascadas,

metálico vapor sobre acero de arcadas

de la ciudad que hacia el sol va rodando.

 

Un dios corre brillante por tigres llevado,

pasando ante mujeres y claros basares

llenos de mercancías y de oros licuares.

De vez en cuando grita el pueblo esclavizado.

 

Un barco ebrio se vuelve en el canal

demorando en verdes gavillas de soles.

Hay un alegre concierto de colores

levantándose suave ante el hospital.

 

Su lúgubre fausto un quirinal extiende.

En espejos circulan masas coloreadas

sobre férreas vías y de puentes arcadas.

Ante los bancos vigila pálido un duende.

 

Mujeres preñadas contempla un soñador

en un brillo viscoso a lo largo al pasar,

oye un moribundo las campanas sonar —

Deja un áureo tesoro en lo gris su fulgor.

 

 

RAINER MARIA RILKE

 

LA NOCHE CRECE como una negra ciudad,

donde en leyes mudas se basan

las calles que con calles se entrelazan

las plazas que se unen a las plazas

y que pronto cerca de mil torres tendrá.

 

Pero las casas de la negra ciudad,

quién las habita tú no sabes al fin.

 

En sus jardines de silente brillar

se alinean sueños para bailar,-

y tú no sabes quién les toca el violín.

 

 

 

                        VIAJE NOCTURNO

 

                        San Petersburgo

 

 

Entonces cuando íbamos, con los tersos trotones

(negros de la orloffiana yeguada)

mientras, detrás de altas farolas, los frontones

de la ciudad nocturna estaban, de madrugada,

mudos y para ninguna hora ya adecuados…

viajamos… no: pasamos tal el vuelo lleva

y doblamos esquinas de palacios pesados

hacia el soplo del viento de los muelles del Neva.

 

 

Arrebatados por la despierta nocturnidad

que no tiene cielo y tierra tampoco tiene…

cuando lo que suele oprimir viene

de no vigilados jardines del Ljetnij-Sad

fermentado, mientras sus pétreas figuras

desvaneciéndose con desvanecidas hechuras

pasaban detrás de nosotros en nuestra aventura…

 

 

entonces acabó esta ciudad

de existir. De repente admitió

que nunca existió, no más que paz

implorando; como un loco a quien su enmaraño

de pronto se le desmaraña, lo que le traicionó,

y que un pensamiento enfermo de largos años

que está ya definitivamente sito,

que nunca más tiene que pensar: granito…

del vacío y tambaleante cerebro siente caer,

hasta que ya no se lo ve.

 

 

 

GOTTFRIED BENN

 

VIAJES  

 

¿Cree usted que Zürich por ejemplo

es una profunda ciudad

donde inspiraciones y portentos

de contenido se tendrán?

 

¿Cree usted que de La Habana,

blanco y rojo de hibisco,

un eterno maná mana

para su desierto mísero?

 

Calles de estación y rues,

bulevares, lidos, laan –

incluso en la Fifth Avenue

el vacío le atacará.

 

¡Ah, inútil es el viajar!

Tarda de sí la experiencia:

quedarse y en calma guardar

al yo que se da fronteras.

 

 

A ORILLAS DEL MAR DEL NORTE

Melancolía del alma  –

una casa, canta una voz,

es una casa sin tacha,

donde englisch money da el son,

un hogar de suertes dichosas

de sociables relaciones,

paredes de plata y de rosas

a orillas del Mar del Norte.

 

Ella canta – y la clase alta,

el hombre del norte e inglés,

la ansiosa raza blanca,

su aliento ha de contener,

las ladies también, ilustrísimas,

adornadas con piedras y pieles

y perlas, extraídas

de las islas de Bahrein.

 

La voz canta – sin tacha,

palabras extrañas en el aire:

“Descansa en paz, alma,

que el dulce sueño colmaste –”

¡colmaste –! y todos la letanía

de Schubert van aspirando

y se hunden los mundos de rapiña

de Shangai a Ciudad del Cabo.

 

Contrabando, ultrajes, incendios,

en yurtas y bambúes de chozos,

el látigo en heridas de negros,

los dólares por el campo de opio –:                       

la alta raza del norte,

el fasto occidental

se calla entonces –

¡el mito del poder se va!

 

Lejos, lejos de plata y de rosas   

la casa y la voz canta                  

las canciones que le aporta         

otro pueblo, ilimitadas,          

que hacen al poder botín            

de un poderío diverso:

el hombre es eterno y

hoy mira a lejanos cielos.    

 

Paredes inglesas, finesas:

casas – canta la voz:

Germany no cesa,

si suena el german song

es entonces flor azul

y da a sus hijos calma –

melancolía del alma

de la raza blanca, tú.

 

  

MITAD Y MITAD   

 

En la casa de mis padres no colgaba ningún Gainsborough

tampoco se tocó ningún Chopin

una vida mental totalmente sin musas

mi padre estuvo una sola vez en el teatro

a principios de siglo

“La cogujada” de Wildenbruch

de eso nos alimentamos

eso era todo.

 

Ahora se llega al fin

corazones grises, pelo gris

el jardín en propiedad polaca

las tumbas mitad y mitad

pero todas eslavas,

línea Oder-Neiße

para ataúdes de contenidos sin  importancia

los hijos piensan en ellos

los esposos también un tiempo aún

mitad y mitad

hasta que tengan que irse

selah, fin del salmo.

 

Hoy mismo en una noche de gran ciudad

terraza de café

estrellas de verano,

de la mesa de al lado

cualidades de hotel en Frankfurt

comparaciones,

las damas insatisfechas

si su anhelo tuviese peso

pesaría cada una tres quintales.

 

¡Pero un efluvio! Noche calurosa

como en el prospecto de viaje y

las ladies salen de sus fotos:

increíbles beauties

de largas piernas, alta cascada

sobre su entrega en absoluto puede uno permitirse

 

Matrimonios desmerecen en comparación,

no dan la talla, balones entran en la red,

él fuma, ella gira sus anillos,

verdaderamente digno de reflexión

relación entre matrimonio y trabajo del hombre,

parálisis o gran actividad.

 

¡Preguntas, preguntas! Recuerdos en una noche de verano

al vuelo vistos, al vuelo pincelados,

en la casa de mis padres no colgaba ningún Gainsborugh

ahora todo hundido

mitad y mitad todo

selah, fin del salmo.

 

  

BAR                                                             

 

Lilas en largos vasos,

lámparas, luz tenue

y los amis chalados

cuando la cantante dice:

 

Because of you (pienso)

romance had its start (soy para ti)

because of you (llego

hasta ti y eres para mí).

 

Berlín en paréntesis y bandas,

la ciudad seis millas estrecha

y ningún cliper se baja

si es tan parda la niebla, 

 

toca el chelo tan honesto

para este mundo agobiante

exige canciones esto

de cuaternario flaqueante,

 

mas por el violín henchidas

Jokohana, Bronx y Viena,

dos pies en piel curtida

el universo estrenan.

 

Obscurecimientos: bailes de abanico,

enjambre, azules las grullas vieres

colibríes, coronas del pacífico

por las partes oscuras de las mujeres.

 

Y ahora se levantan dos,

la ley queda cumplida:

lo duro, lo blanco, el temblor

en una noche oscurecida.

 

Nelly SACHS

 

PERO MIRA                                                                                                         

el hombre revienta  

en medio de la plaza

oyes latir sus pulsos

y la gran ciudad

ceñida alrededor de su cuerpo

sobre ruedas de goma –

pues el destino

ha disfrazado

la rueda del tiempo –

se alza

sobre sus alientos.

 

Escaparates de cristal

ojos de cuervos vidriosos

chispean

de negro empavesan las chimeneas

la tumba del aire.

 

Pero el hombre

ha dicho Ah

y asciende

un cirio derecho

en la noche.               (Del libro FUGA Y TRANSFIGURACIÓN)

 

 

ESTA NOCHE                                                                                                                  

fui por una calle lateral oscura

a la vuelta de la esquina

Allí se echó mi sombra

en mi brazo

Este vestido cansado

quería que lo llevasen

y el color nada se dirigió a mí:

¡Tú estás al otro lado!            

(Del libro ENIGMAS INCANDESCENTES)

 

EL ESTRÉPITO DE LA CIUDAD         

es superado por un rayo de la tarde

El sangriento cuchillo lleva toda la soledad

Desgarradora corriente de los que vuelven al hogar

 

Mendigando ante la noche

está un duelo más negro –               (Del libro DIVIDETE NOCHE)

 

OSSIP MANDELSTAM

 

DONDE LAS RANAS DE LAS FUENTES HOCIQUEANDO                  

y rociando ni duermen ni reposan

y una vez despertando, llorando

con todo el poder de sus gargantas y conchas

esta ciudad – amada con fuerza y regalo -

con agua anfibia rocían y remojan.

 

Una antigüedad suave, soleada, insolente,

con mirada ansiosa y planta de pie plana,

como el puente intacto del ángel ese

aplanado sobre las amarillas aguas, -

 

Azulada, deformada, cenicienta,

de casas de pellejo de tambor,

ciudad, esculpida cúpula golondrinera

de callejas y de aire corredor -

en vivero de asesinos transformada -

vosotros – de sangre parda asalariados,

camisas negras italianas,

de césares muertos cachorros malvados.

 

Todos tus huérfanos, Miguel Ángel,

vestidos están de piedra y pudor:

La Noche, húmeda de lágrimas y el

andarín joven, David, de su candor.

Y el lecho en el que inamovible

Moisés está echado en catarata -

Medida de león y poder libre

tal durmiente y tal esclavo callan.

 

Y peldaños de escaleras arrugadas,

río escalonado a la plaza atraído,

el hombre Roma lento se levanta

para dar pasos como actos seguidos.

Pero no por placeres deficientes,      

como marinas esponjas indolentes.

 

Fosos en el foro de nuevo excavados

y para Herodes abierto portalón

y sobre Roma del dictador-degenerado

pesadamente cuelga el mentón.                  

   16 MARZO 1937   (Del libro Cuadernos de Voronés)

 

 

PAUL CELAN

 

            TEXTO EN RUMANO DE «OBRA DE JUVENTUD»

                                    PUBLICADO EN EDITORIAL TROTTA                                          

 

SE PODRÍA CREER que todo lo que fue dicho sobre la acacia falsa bastaría para prohibirte las vacaciones. Vaciaste del espejo los orígenes de la luz, disfrutaste cantando  el acróstico del inmaculado caminante de los aromas, afligido y clarividente como la flor de la cebolla, suspiraste cuando en el jardín sacudieron las toquillas, llamaste a Mariana, la llamaste con un color derramado a la par con la tinta de la vida, pero  olvidaste que una alcoba no es un árbol, que su follaje se come con la cuchara del recuerdo y que las puertas no tienen ninguna llave hacia el mediodía. Tú podrías haber sobrepasado su umbral antes del derramarse de la aurora, que estaba llena del olor de bálsamo del entusiasmo, derramarte simultáneamente con los esmaltes de las paredes, saltar con las bolas de nieve, olvidadas en los ojos de los sotos antropófagos, para que tú otra vez – una última vez – digas aquella palabra colgada del icono traslúcido de tu cuello incansable: «Orín». Pero color de orín era también la soledumbre misma en la que te atreviste con la sandalia contagiada por la poesía de tu juventud de papel, color de orín era el papel juvenil que traspasaste hasta su umbral. Tú renunciaste, pues. Decidiste subir a la acacia falsa, sin llevar a cabo los precarios esfuerzos del que lee las estrellas. Las estrellas… Cuántas veces quisiste recordar el eclipse radiante en la miel extendida sobre la mesa de los venenos. Era uno de aquellos  ejercicios, que te movieron a dejar la ciudad. La dejaste de día, a los ojos de todos, la maleta sin airear metida el cerebro, el lápiz diseminado sobre una amalgama de cera y el primer cuarto de la luna. Cuán divertido fue cuando vaciaste los vasos que musitan sobre el azulejo hexagonal del amor. Nadie te veía. Deambulaste solo por las calles vigiladas por enormes paraguas, paracaídas de los enanos descendidos de nuevo a la tierra. Había un rumor en el aire, un rumor de monedas solteras, que habían venido para ver cómo te ibas. Un momento te detuviste para mirarlas: tu chaqueta estaba desbotonada, pues de qué otro modo podías satisfacer también la curiosidad bordada de tu pecho? Te hablaron  de madrigueras y de mirlos. Empecinado y entusiasmado por los puntos finales alógenos de las caminatas, creíste que había llegado el momento de encontrarlos, a pesar de las herencias paralizadas. También aquí te equivocaste.

                       

 Paul Celan

 

                        Ir al desierto, poder llegar hasta en su centro más ardiente       

para enterrar allí el plan de la ciudad de los mil pozos.

                                                                                  París , 13 Mayo 1951

 

(Microlitas, prosas inéditas, proxima publicación, Trotta)

 

 

MICHAEL KRUGER 

 

POEMAS DEL LIBRO : PREVISIÓN DEL TIEMPO, EDALIBROS, 2009.

 

 VISITA EN AMSTERDAM

                                   Para Harry Mulisch

 

La ciudad abre bien sus ventanas

para no perder ningún sonido.

Una canción pasa en bicicleta

y regala a cada casa una nota.

Mi hermano vive en un canal.

La escalera de su casa bien asentada

fue trazada por un encantador de serpientes,

formado en las colonias:

cuando se pisa con prudencia

se oyen suspiros de forma de almendra.

Ocasionalmente viaja un viejo barco

a través del salón cuyo capitán

coloca escritos en el pretil de la ventana,

tratados de la Edad Media

sobre esclarecimiento y magia,

pero también historias de la vida

totalmente normales.

Si mi amigo mira desde la ventana

se duplica la ciudad. En el crepúsculo salen clásicos

de los estantes y comienzan a trabajar,

un perro les sirve queso y vino.

Y de noche el ángel barre con cuidado

el camino entre el agua y la puerta de la casa,

como si tuviera que limpiar uno

de los cuatro ríos al paraíso.

 

POR ÚLTIMA VEZ: BRUSELAS

 

Llueve como es habitual y cada hora la luz cambia

las imágenes. Uno, que los puertos cierra

cuando es tiempo, ha desenmascarado a los últimos visitantes 

como falsificadores patriotas. No hay nada más que ver en Bruselas.

Los claros barcos descansan, cosquilleados por la sombra

de una gaviota y las casas se desmoronan en el agua como azúcar.

Tal vez partes de la casa son aún utilizables,

un marco de puerta, una vigueta, un ojo de cerradura

por el que se puede guiñar a idiomas extranjeros.

En la imagen con el descendimiento de la cruz los muertos

importantes están ya sustituidos por señores indestructibles

con sudor en las frentes que platican hasta el desconcierto.

¡Pobre Magdalena! Un pie frío acaricia su hombro.

 

HOTEL WANDL, VIENA

 

La muchacha que me trae el café

lleva zapatos de talones abiertos, lo que

se cree bueno para los pies. Están haciendo

aún la habitación, un japonés telefonea.

La iglesia enfrente pertenece al prelado

José María Escrivá de Balaguer y Albás,

que el 14 de Febrero de 1930 vio por la gracia

de Dios que el Opus Dei también podía obrar

entre mujeres. ¿Un instrumento fiel?

Había ofrecido repetidamente su vida al Señor

como sacrificio para la iglesia.

Ahora descansa su cadáver  en la cripta

debajo de Santa María de la Paz en Roma.

Ya no tenemos que defendernos

de la religión, no nos ataca.

Su habitación está hecha. El señor

que lleva mi cartera es de Agram.

Católico, dice, y me guiña.

Vivo en el cuarto piso, frente por frente

de San Pedro. El santo me saluda

a través de un alambrado

que debe protegerlo de las palomas.

Tomo una silla y la pongo en la ventana abierta.

 Leo, Pedro me mira. Cuando me canse

me despertará con su suave campana.

Todo es comprensible y oscuro.

Se ruega que comuniquen las oraciones atendidas

por invocación del beato José María

a la Vicepostulación del Opus Dei

1040 Viena, Favoritenstraße 24/10.

Por la mañana me da el portero mi pasaporte.

El señor de Agram sonríe.

En el aeropuerto me doy cuenta que tengo

dos pasaportes. Por todos los caminos

de la tierra siembra paz y contento.     

 

EL VIAJE A JERUSALÉN

 

El puño pétreo de Grecia vi yo

en el Mediterráneo y un barco,

que al agua quitaba el azul

en rizadas estelas. Un poco más allá

poemas turcos, inefables,

movidos rítmicamente por las olas.

Vi cómo el agua se separaba

de la sal en la costa  arrepentida.

Entre todas las piedras entristecidas

surgieron las epopeyas:  la leyenda

del cardo y del pan

cocido por el sol.

Allí abajo echó pie a tierra el lenguaje

y cada cosa recibió un nombre.

Pude ver claramente-

las palabras temblaban como un enjambre de pájaros

sobre el yermo suelo.

Tenemos que atar el cinturón, bien apretado,

contenido el aliento

alcanzamos la tierra prometida.

 

RETORNO, ENTRADA LA NOCHE

                                   para Paul Hoffmann

Ya no reconocerás

a la ciudad,

pero ella recuerda

bien: anécdotas petrificadas

se deslizan furtivas

por delante de la llegada.   

Amistades y enemistades

forman dos filas bajo nubes

sinuosas (como si comenzara

el cielo a derretirse).

En el oscuro prisma

de los ojos la calle

que te recibe,

infinita, inmóvil,

como si no tuviera

otra cosa que soportar.

 

SIGHTSEEING (VISITA MONUMENTAL)

 

Donde antes estaba la iglesia,

hoy arrojan paseantes

sal sobre los hombros,

para salvar sus almas.

 

No es difícil poner

en orden el mundo,

grita el guía

con el graznido de su megáfono.

 

Ya están todos preparados

a luchar por el mantenimiento

de la sombra para gozar

del brillo de la eternidad.

 

Y un perro ciego

aúlla más tarde a las estrellas,

las inamovibles estrellas.

 

 

Guy Gofette

 

TUTEEMONOS

 

Por favor, amigos, no perdamos el tiempo

que queda en ensanchar aún más el foso de sombra

entre nuestras orillas cuando ya la fatiga basta

y la llamada brumosa de las miradas

 

para inclinar hacia la noche la armazón de arcilla.

Lo que somos en la hierba alta,

los corredores entrecortados de la ciudad o la boca

pegada a los cristales de las ventanas como aquellos

 

que se van desnudos, llenos de espanto, el corazón

vuelto contra el muro, es poca cosa:

apenas un aliento en la luz y que decrece

si nada lo desvía de sí mismo

 

y del fuego devorador del alma bajo el celemín.

 

Del libro: la vida prometida, en  Edalibros

 

 ARUNDHATHI SUBRAMANIAN

 

AMNESIA

 

(Bombay)

 

En tus brazos

toda una metrópolis

de memoria

se hunde sin ser vista.

Aquí no hay epilepsias púrpuras

de la tierra, no hay biografías carbonizadas,

no hay certezas a las que se les dio buen forraje que se hinchan

en frío rigor mortis,

ningún cuerpo se hiela

bajo el sol de enero.

Aquí no.

Todavía no.

En tu boca

de rocío y canela y luz de estrellas,

las antenas ciegas crean

sus propios léxicos parpadeantes,

y pruebo la fugacidad de helecho frío

de una laguna de lenguaje,

sin sedimento. 

 

 JOSÉ LUIS REINA PALAZÓN

           

TALKING OF MICHELANGELO

In the room the women come and go/

                                                                       talking of Michelangelo T.S. Eliot

                                                                       The love song of J. Alfred Prufrock

Sobre la calle fría de la mañana

espera ya el dolor,

cotidiana es la muerte

y un aire barre lento tus palabras

como plumas de un ala

rotas sobre el asfalto.

Despierto está  tu afán

que sin embargo sabes

a espaldas de tu sueño.

Imágenes, destellos,

figuras que traspasan,

ilusión que se afirma,

sombras que mueve el sol :

¿ vida ? – La hora

es breve. Alerta un ansia

fría cada paso. Cada sonrisa

leve oculta otra pasión.

Nadie entraña un anhelo.

 

 

Estos no van y vienen

talking of Michelangelo.

 

 

Tiempo es desilusión.

Transparente cristal,

duro de transparencia.

Y todo puede verse en un alba

de mayo : la rapidez, la precisión,

el gesto útil, la nítida eficiencia,

la solidez, el fracaso diario

de cualquier duelo,

la distinta tensión. No existe

el tiempo. Ni el alma se conoce.

Ni necesarios son. Los ojos,

sólo los ojos. Los ojos sólo

ven las miradas. Los ojos sólo

miran la atención. Los ojos

sólo atienden el vacío. Los ojos

están vacíos. Una manchita roja

en el asfalto. El aire limpio.

Las ventanas ciegan. Nadie

oye. ¿ Puede decirse nadie ?

 

 

Estos no van y vienen

talking of Michelangelo.

 

 

La noche está  cortada

a la medida. Espera a cualquier hora

en las vitrinas. Mira.

El silencio es exacto.

No hay dudas. Toda la acción

de un cuerpo se proyecta sobre

su propia ausencia. Alma es

simulación. La perfección

del espanto. ¿ Qué has de sentir ?

Nada puede tu vuelo.

Has de aceptar

la herida de la noche.

Es eterna. Y es tuya.

Queda sólo el dolor.

La angustia es compañera

y no hay distancia a la muerte.

En ella somos. En ella estamos.

Lejos no se oye el mar.

 

 

Estos no van y vienen

talking of Michelangelo.

            Del Libro «Cuerpo Inseguro» en Calima Ediciones

 LA BICICLETA BÁLTICA  (INÉDITO)

 

La bicicleta báltica surge de las celindas

 – olvido oro y recuerdo de un viejo país del sur –

la bicicleta báltica salta y corre a la orilla

de un mar de trasatlánticos que nunca han de volver

– Light of Ocean  Stars and Freedom  Serenitas –

la bicicleta báltica tiene también un corazón

y por la calle roja – Sarkana iela – entra en el mercadillo

donde esta Ella: la que en el bosque claro recoge bayas para el amor

la bicicleta báltica escapa embriagada hacia el fondo del mar

un faro de luz sola ilumina los libros que lee en la espalda del tiempo:

dainas  Auseklis  Elza Rosenberga  Pludonis  Adamsons  Alexandrs Caks….

la bicicleta báltica pasa parques de Riga  puentes sobre el Daugava

siglos de arquitectura: murallas medievales barroco de van Reutern catedrales

de San Pedro y S. Juan Mortgage Bank ministerios su embajada: Elisabetes iela 11

(llega a deshora a una cita con el embajador Don Emilio Lorenzo Serra)

Teatro Nacional  Laima Factory  City School for girls  Museo de Bellas Artes

The Splendid Palace Cinema  Romanova Bazars  Aleksandra Shaka iela 

y todo muere en un mismo lugar: calle de Las Palomas 21

una placa en cerámica de la Universidad de Granada con una falta de ortografía una casa de madera de un piso el ángel Ganivet

insistió dos veces en aguas turbias de amor cirílico y amor leal  la bicicleta báltica olvida el ruso y la fidelidad  la bicicleta báltica adora la aventura  cruza llanuras verdes abedules sonoros setas fresas frambuesas grosellas zarzamoras  vuela a Ventspils  su lindo hogar: almacén de velocipedi  bajo celindas  para olvidar.

 

 

                                                           José Luis Reina Palazón

Ventspils verano 2006